jueves, 15 de octubre de 2015

Chica universitaria necesita dinero






Hola a mis queridos amigos, quiero contarles una buena nueva. …”El amante tras mis sueños” esta la en la editorial NED. Así que espero dinero con esto…ja…ja…ja … Es que tengo que pagar este cuatri de la universidad, era esto o vender el cuerpo…ja…ja
Hice una versión hetero de na de mis novelas homo...es un poco diferente, aunque no demasiado.
 
Si quieren leer el primer capítulo de mi libro para ver que tal esta, pueden entrar a este enlace y descargar:


Si te gustó y quieres comprarlo, ve la editorial:

Sinopsis de “El amante tras mis sueños”
Jack es un hombre hecho para el trabajo, es un Agente del Departamento de Investigaciones Especiales. Esto se explica al decir que si algo es muy malo, es a él o a sus compañeros a quién se llama para el caso.
Nerea es un demonio alado, criatura que vive en el inframundo. Su hogar es un Nido donde habita con una Madre y noventa y ocho hermanos y una loca hermana llamada Kiria.
Ambas realidades no se mezclan, el mundo humano y el inframundo existen paralelamente una a la otra sin tocarse nunca.
¿Qué pasa cuando Nerea y el humano Jack se encuentran en un mismo sueño?
¿Qué pasa si se convierten en amantes? ¿Qué pasa si nada es lo que parece y llegan a tocarse en el mundo humano?

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Con cariño:
Milagro Gabriel Evans 

miércoles, 23 de septiembre de 2015

La otra vida de Myrie_ Cap 1

Estado: En construcción.
Autor: Milagro Gabriel Evans
Fecha de la entrega: 6 de octubre 2015



Capítulo 1
— Estela—, la voz de la vieja nana le hizo dejar de mirar por la ventana— tu prometido a regresado.
La noticia fue suficiente para hacer que la niña rubia de dieseis años prácticamente saltara hasta la puerta donde la vieja mujer le miraba sonriente— ¿Tan pronto? Él dijo que tardaría.
—Un hombre enamorado es difícil de predecir— reteniendo a la niña comenzó a acomodar algunos mechones color sol que se le habían desacomodado— Déjame ver ahora—, luego de darle un rápido vistazo, se decidió que lo mejor era cambiar el vestido— Quédate quieta. Voy por un vestido digno de recibir al sobrino del rey.
—Él es solo Marco—, aclaro como la niña enamorada que era— Yo lo amo porque es él. Poco me importa si es solo es un soldado de la guardia.
El busto prominente de la vieja nana vibro por la carcajada—  Eres demasiado inocente mi niña—, llevo una de sus manos a su pecho tratando de tomar aire— es como decir que él no se fijó en ti en un principio solo porque eres como la estrella del amanecer.
—No puedes estar hablando enserio—, el bonito rostro formo una leve arruga entre las cejas— él me hubiera amado aunque…
—Déjalo ya, niña— la nana decidió que continuar con aquella discusión no les llevaría a ninguna parte— Por ahora nos ocuparemos de que tu prometido decida casarse lo más pronto posible. Tú belleza lo hará querer buscar un cura ahora mismo.
Unos fuertes golpes en la puerta hicieron que Myrie se diera cuenta que estaba soñando otra vez. Se había quedado dormida sentada frente al escritorio que estaba junto a su cama, bajando las botas de la dura madera, se incorporó maldiciendo a quién estuviera del otro lado golpeando como si la vida se le fuera en ello. Echándole un rápido vistazo a la espada que descansaba sobre su cama, decidió que con la daga que escondía bajo la blusa le sería suficiente.
—Maestro—, gruño mientras abría la puerta— a veces pienso que su única meta es torturarme.
—También me alegra verte—, una figura vestida totalmente de negro entró sin ser invitado, la capucha le cubría parte de la cara hasta apenas dejar ver la boca y la punta de la nariz— pero no es solo para darte esa alegría por la que estoy aquí. Solo quería a visarte que el Gran Maestro requiere tu presencia en el Observatorio.
—Pero sí acabamos de llegar—, llevo las manos hasta el cabello negro noche recogiéndolo en una coleta— ni siquiera me he cambiado la ropa de viaje. Le juro que me dormí en la silla apenas sentarme en ella.
—Has tenido más suerte que yo— el desconocido retiro la capucha dejando ver a un hombre joven que a simple vista no debía de pasar de los veinte años. Los ojos azules recorrieron el estado general de su Gore— Creo que lo mejor es que te des un baño, cambies la ropa por atuendo de viaje y prepares tus cosas. Creo que partiremos apenas llegue la noche nuevamente.
—Eso será en poco más de doce horas, maestro—  estiró la espalda tratando de quitar la incomodidad por haberse dormido en la silla— ¿Irán otros maestros con sus Gore?
—No estoy muy seguro—, sentándose sobre la cama, agrego—  de lo único que tengo seguridad es que es algo que tiene que ver especialmente contigo. El Gran Maestro parecía afligido.
—He sido lo que se esperaba de un Gore—, llevo las manos a su pecho, tenía poco tiempo de estar en el Santuario si se comparaba con los otros, pero su dominio sobre su demonio era bastante aceptable.
El rostro siempre impasible de su maestro se veía pensativo, para cualquier que no le conociera, podría pasar por un simple muchacho, aunque los ojos azules denotaban la sabiduría que solo con los años se gana.
—Eres un buen Gore—, sonrió tratando de tranquilizar a su discípula— puedo llevarte entre los humanos y sé que no les harás daño aunque estés sedienta. Creo que ese no es el problema.
—¿Entonces, maestro? — llevando las manos a su cintura, tomo una postura que nada tenía que ver con un ecuánime Gore. 
La risa del maestro  Anray era tan rara como preocupante— A veces me pregunto quién es el maestro aquí y quien es el Gore.
Myrie se concentró en el aspecto que estaba dando, vestida con los pantalones de cuero negro, la blusa con las protecciones de cuero en los costados y la postura de es-cuestión-de-tiempo-para-que-te-patee-el-culo, eso no tenía nada que ver con un obediente discípulo— Lo siento— relajo la postura.
El maestro Anray se puso de pie— Solo ve donde el Gran Maestro y escucha lo que tiene que decirte—, suspiro mostrando cansancio— “no se puede matar a alguien dos veces” — le recordó la premisa de los habitantes del Santuario.
Myrie le vio marcharse en silencio, el sonido de la puerta al cerrarse le hijo soltar el aire que no sabía que estaba reteniendo. Su Maestro tenía razón, estaba muerta, después de eso ya no había mucho de lo que preocuparse.
Las primeras horas del día enviaron a dormir a la mayoría de los ocupantes del Santuario, los demás se movían entre las entrañas de la oscura construcción. Aunque por fuera se podía ver como una mole gigantesca que se dibujaba contra el horizonte, la mayoría de sus aposentos se encontraba bajo tierra.
Myrie caminaba por la escalera que parecía no tener fin, el observatorio del Gran Maestro estaba en la torre más elevada. Justo cuando su pie tocaba el último escalón antes de llegar al piso del Observatorio  sintió la energía que solo podía provenir del más poderoso de los Maestros.
— Entre, Gore Myrie— la voz tranquila no hizo más que alterarle los nervios a la recién llegada.
Tomando aire Myrie percibió los aromas que traía la pronta llegada del amanecer, a la mayoría de los habitantes de ese lugar no les agradaba mucho la luz por que les recordaba lo que eran ahora, en lo que se habían convertido.
—Aquí estoy, Gran Maestro— se anunció apenas pudo ver la figura alta cubierta por la oscura capa que le cubría por completo. El hombre le daba la espalda, parecía absorto mirando el horizonte que lentamente comenzaba a iluminarse.
—¿Hace cuánto tiempo no ves el amanecer? — pregunto el Gran Maestro, la voz se escuchaba distorsionada por la máscara completa que le cubría su rostro.
—He preferido evitarlo, Gran Maestro— Myrie se quedó de pie esperando escuchar el porqué de llamarla para lo que parecía una audiencia privada.
—Es lo que le recomiendo a los Gore cuando están recién iniciados— lentamente se dio la vuelta dejando ver la máscara blanca sin adornos que cubría su rostro, una pesada cadena con un dije de oro tenía el símbolo de la Orden— La luz nos encara con nuestras decisiones, la oscuridad es mucho más benévola para con sus hijos.
Myrie guardo silencio, sin poderlo evitar sus ojos se desviaron al gran ventanal que permitía ver como la luz poco a poco invadía lo que hasta ahora había sido territorio de la noche. Un ligero temblor recorrió su columna vertebral, no quería recordar. Sabía que tras la niebla del olvido solo sufrimiento le esperaba. 
—Preferiría, Gran Maestro—, trato con todas sus fuerzas que su voz no temblara— refugiarme eternamente en la noche.
—Eso preferimos todos—, de pronto la voz tomo un tono tan bajo que  la Gore apenas si pudo escuchar— pero algunos están destinados a otra cosa.
Myrie había pasado por el infierno y había regresado, pensar que era la única en el Santuario en esas condiciones era demasiada pretensión. En las palabras del Gran Maestro se encerraba más de lo que él quería que ella supiera.
—Le ruego por favor, Gran Maestro— inclino el rostro lo suficiente para que el hombre frente suyo no mirara la incertidumbre que se reflejaba en ellos— me diga para qué me ha llamado.
—Debes marchar esta noche a las tierras del Rey Anock— cada palabra pronunciada pesaba en Myrie como una sentencia de muerte— Informaré a al Maestro Anray apenas termine nuestra conversación.  
—¿Qué he hecho tan terrible? — las piernas amenazaban no poder sostener su peso—No puedo regresar allí.
—Iras , me debes obediencia— la voz del Gran Maestro adquirió la fuerza de una orden— Sabes que entre nosotros ese es el principal voto.
—No sobreviviré—, llevo ambas manos al pecho— estoy segura de eso.  He tenido sueños desde hace unas semanas, mi memoria regresa como sombras a las primeras horas de la noche. Si voy a ese lugar todo será más real.
—Eres fuerte, Gore Myrie— el tono era el de un padre al hablarle a un hijo lento— En el tiempo que fuiste iniciada, otros no lo lograron. Estas destinada a siempre estar un paso a delante, el reto contigo está en que te dejes guiar.
La luz del sol lentamente se acercaba desterrando las sombras del valle a los pies de las montañas. Hace demasiado tiempo no observaba como el siclo seguía como si nada hubiera pasado. Dando un paso atrás, guiada por su instinto, quiso esconderse entre las entrañas de la montaña. Frente al Gran Maestro era difícil fingir la fortaleza que no se tenía.
—Ve y prepara todo para la partida apenas llegue la noche— despidió a la joven el mayor— todavía tengo algunas cosas que hablar con tu Maestro.
Myrie hizo una leve reverencia y salió buscando las escaleras. El día pronto invadiría por completo el Observatorio y ella no quería estar allí cuando eso sucediera. Las botas golpeaban los duros escalones de piedra, su respiración marcaba el descenso rápido que estaba haciendo. Cuando por fin sus pies tocaron el nivel que estaba bajo el suelo, se recostó a la pared tratando de recordarse a sí misma que era una Gore, que ya no era una mocosa de grandes ojos verdes que necesitaba protección de su propia estupidez.
—Al infierno y de vuelta— mascullo apartándose de la pared. Enderezando los hombros se fue a sus habitaciones, tenía que preparar todo para la salida del Santuario esa noche.
Apenas el sol terminaba su camino ocultándose en la lejanía, cuando ya Myrie tenía lista lo necesario para salir. Los caballos tan negros como el fondo de un poso, estaban inquietos mirando el cielo, como si presintieran que algún mal viniera de allí. Al principio Myrie les temía, ya que los ojos rojos y las pesuñas tan duras como metal delataban que no eran criaturas comunes.
—¿Todo listo? — la voz del maestro se hizo escuchar por sobre los relinchos de las bestias.
En el patio interno del Santuario las sombras se habían acomodado plácidamente, los maestros y los otros Gore estaban en sus ejercicios. A pesar de que su nueva naturaleza les otorgaba ventaja sobre los guerreros humanos, el Gran Maestro exigía que todos estuvieran en la mejor condición física posible.
—Las bestias están ensilladas— hizo un recuento Myrie— en las alforjas esta lo necesario para el viaje.
El Maestro Anray solo asintió con un leve movimiento de cabeza. Vestido totalmente de negro, pantalón de cuero y camisa, cubierto todo por una capa con capucha, se acomodó la espada y aseguro que las dagas estuvieran escondidas en sus botas. Montando sobre el caballo, espero que su Gore hiciera lo mismo.
Myrie dejo  que su maestro estuviera sobre la montura para ella hacer lo mismo, tomando la máscara se la puso sobre el rostro. Era costumbre que los enviados escondieran su identidad, la mayoría de la gente especulaba con historias que rallaban entre lo siniestro y lo francamente estúpido. La verdadera razón estaba en que para el mundo ellos estaban muertos,su nombre olvidado en la neblina del tiempo.


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Espero de todo corazón que les guste mi trabajo...
Este es un taller, aquí les muestro mi libro capítulo a capítulo.

Con cariño:
Milagro Gabriel Evans


martes, 22 de septiembre de 2015

Resumen de la historia: La otra vida de Myrie

Estado: En construcción.
Autor: Milagro Gabriel Evans
Fecha de la entrega: 29 de setiembre 2015
“La otra vida de Myrie”
Trata de como una joven encuentra la muerte a manos de quién debió protegerla.
El dolor de la traición escuece más que cualquier tortura,
su ingenuidad resultó ser su peor enemiga.
Cuando por fin encontró la paz en su nueva existencia, de nuevo el pasado exige su regreso.
Myrie deberá probar que es digna de permanecer en el Santuario. Mirar a los ojos de Dinark, su antiguo esposo y no sucumbir al dolor.
La joven que amo con ingenua pasión está muerta, Myrie es quién vive ahora como una Gore en la Orden de los Nuncios.

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Gracias por estar aquí conmigo,
Saber que me visitan y leen mi trabajo me hace sonreír al desvelarme en la computadora creando historias nuevas para ustedes.
No se olviden de mí, agradecería que recomienden el blog a los amigos.

Con cariño:
Milagro Gabriel Evans