sábado, 20 de junio de 2015

Capítulo 2_ El amante tras los sueños





Capítulo 2
         Nerea escucho el batir de las alas de kiria cuando esta despego del suelo en busca de mejores cosas que hacer que lidiar con una hermana demasiado metida en su mierda. Los demonios no eran conocidos por tener una gran paciencia, eso ni de cerca. Lo mismo se aplicaba para Nerea que ya estaba empezando a sentir que su existencia se estaba limitando a ser una constante espera.
         ¡Jack! llamo a su amante con un susurro que la brisa arrastro más allá del Rio de la  Desesperación. Soy real, no soy un sueño Deseaba tanto a ese humano que su piel dolía, lo necesitaba como el aire para vivir, como a sus alas que con gusto las cambiaría por tenerlo para siempre.
         Un ruido, árboles quebrándose, pusieron en alerta al joven demonio. De un salto se puso de pie, con un leve movimiento de su mano invoco una espada, en el reino del inframundo nada se tomaba a la ligera.
La posición en la saliente del peñasco le permitía una excelente visibilidad sobre el valle a sus pies. Lo que sea que hubiera causado el ruido había desaparecido como por arte de magia, cosa muy probable en un sitio maldito como ese.
         Algo más tranquila Nerea desplego las alas y se entregó al placer del viento acariciandole las plumas. El cabello gris tan largo que le llegaba a media espalda caía a los costados de su rostro dándole un aire travieso. Como la regla dicta en los demonios que son tan hermosos como el pecado, tenía un aspecto inocente y encantador.
Nerea disfruto de su condición de ser alado, sin perder la vista del suelo que estaba a unos cien metros de distancia, trato de sobrevolar el lugar donde creyó escuchar el sonido.
         El valle estaba tan tétrico como era de esperarse, bastas extensiones de rocas, setos resecos y retorcidos, árboles que parecían estar a punto de morir mientras sus raíces insisten en mantenerlos pegados a la tierra. Nada como para detenerse a mirar dos veces. Los ojos de Nerea vigilaban cada recoveco del paisaje buscando cualquier cosa sospechosa. Un par de alimañas asustadas por el demonio que surcaba el aire sobre sus cabezas corría buscando donde guarecerse, suerte para ellos que la chica había almorzado lo suficiente.
         El aire frio mordía su dorso, el que apenas cubría con una fina tela que dejaba ver en la transparencia sus senos lozanos, la parte baja de su cuerpo estaba vestida con un pantalón de tela suave parecida al algodón de color café claro, para mantenerse en su lugar estaba atado con un cordón. Las alas desplegadas en toda su gloria  conseguían que la criatura  surcara el aire, el cabello largo meciéndose con cada movimiento.
Tanto tiempo invertido para no encontrar nada se quejó Nerea sin disimular en lo más mínimo su frustración.
         Aterrizando sobre sus pies descalzos doblo las rodillas amortiguando el aterrizaje sobre la parte alta  de una roca. Por lo general no le gustaba estar a campo abierta sobre el suelo, eso era ser presa fácil. Levantando la cara busco alguna muestra de olor en el aire, algo que delatara una presencia extraña. El cambio en el viento le trajo un olor fuerte, la peste de la carne podrida.
         De un salto cayó sobre el suelo unos metros más abajo. Con las alas abiertas listas para volar ante cualquier contratiempo, comenzó a seguir el rastro del repugnante olor. Unos cuantos metros más y lo había encontrado. La pista la llevo hasta una pila de troncos tirados unos contra otros.
         Cuidando que nada la estuviera esperando para convertirla en comida, se acercó a la pila de maderas podridas. Bajo el primer tronco encontró una gran mancha de sangre negra. Sorprendida descuido su retaguardia, demasiado preocupada por lo que pudiera encontrar bajo el cumulo de basura.
Después de quitar algunos pesados palos, descubrió lo que estos ocultaban. El cuerpo semi descompuesto de un enorme ogro de cuando menos tres metros de alto acostado boca abajo. Tenía que saber si le conocía. Tomando el brazo lo halo hasta volverlo. El maldito pesaba como una condena en el Foso de las Lágrimas.
         Lo que vio la dejo de una pieza, el ogro tenía un gran agujero en el sitio exacto donde tenía que haber estado el corazón. Algo se lo había arrancado de cuajo, Nerea no quería toparse estando sola con lo que le había hecho eso a esa fea criatura. A cosas como esas no las atacabas y salías vivo si no eras lo suficientemente poderoso.
         Izando las alas levanto el vuelo alejándose tan rápido como pudo del suelo, debía advertir en el nido que algo estaba fuera de lo normal, y decir eso cuando vivías en el inframundo era quedarse corto. Robar el corazón de una criatura y comérselo antes de que este dejara de latir le confería poderes oscuros al atacante. Era engullir el alma de otro ser. Algo como eso podía causar extraños resultados, no siempre los que alguien podría desear.
         El Templo estaba en la montaña más alta, justo en el centro de la cúspide que formaba una meseta. Nadie en su sano juicio o sin él se atreví a subir allí a menos que buscara una manera certera de morir. En ese lugar estaba el nido, donde la Madre reinaba en medio de sus vástagos siendo protegidos a sangre y fuego por ella.
         Aterrizando graciosamente sobre sus pies,  llego a la plataforma que servía de entrada, solo se podía llegar volando.
         ¿Traes prisa? Pregunto uno de los primeros hijos de la Madre, un demonio alto y de músculos sólidos. Como el resto de los demonios tenía las alas negras al igual que el cabello largo. Los ojos color plata observaban sin parpadear al demonio más chicoUn día de tantos vas a acabar siendo  la comida de alguien por siempre andar en tus cosas sin avisarle a nadiele riño el demonio mostrando una sonrisa ladeadaMadre te quiere, trata de mantenerte viva por ella.
         ¡Sí! grito Nerea mientras pasaba corriendo junto al demonioVoy a ver a Madre.
         Cualquier otro de los demonios alados hubiera tenido que pedir ser anunciado para poder ver a la Madre, Nerea era una de las pocas que podía irrumpir en molestarse en detalles como ese.
         ¡Madre! se anunció a si misma azotando las enormes puertas que protegían la sala del trono ¡Quiero verte!
         La risa ronca de la Madre lleno el aireMi pequeña, la más hermosa de mis hijas…Ven a los brazos de tu madre.
         La mujer era la belleza materializada, más allá de cualquier comparación. Sentada en su trono formado con los huesos de los que alguna vez se habían atrevido a desafiarla era la dueña y señora de un gran territorio dentro del inframundo. Su porte regio, su rostro de rasgos delicados, el largo cabello negro cayendo como una cascada hasta tocar el piso, su cuerpo de curvas suaves, todo esto adornado con un par de enormes alas negras. Solo su mirada de fuego dejaba claro que no era alguien para tomar a la ligera.
         El salón desde donde ella controlaba el nido estaba construido en la más pura piedra blanca, enormes pilares se extendían del piso pulido al cielo que asemejaba una bóveda celeste llena de estrellas. Cortinajes de telas pesadas azules y celestes caían suavemente sobre la rigidez de la piedra. Ella reinaba en medio de su gran familia de cien hijos, sentada sobre su trono, vestida con una sencilla túnica azul dejaba al descubierto la piel blanca de sus brazos y la curva de sus pechos llenos. Tan hermosa como el pecado.
         ¿Qué trae a mi escurridiza hija a los brazos de su madre?- pregunto la demonio acomodando a Nerea sobre su regazo.
         El pequeño demonio tuvo el decoro de sonrojarseHe estado ocupada, madre Los dioses no quisieran que ella se enterara de en qué.
         ¡Mmm! levantado una ceja ella dejo claro que sabía que su niña no se estaba portando muy bien que digamos Más te vale que empieces a hablar. Me conoces, si me entero de algo que no me gusta voy a acostarte sobre mi regazo y te zurrare.
         Nerea no era de las que ponen las cosas fáciles. Haciendo un puchero jugo su carta de niña buenaEntonces no te diré nadaCruzándose de brazos se preparo para una batalla.
         ¡Bien! se dio por vencida la Madre. Prometo no zurrarte.
         Una gran sonrisa le dio brillo a los ojos grises de Nerea. Dando un beso a la mejilla de la demonio  la envolvió en un rápido abrazoNo te enojes conmigo   Le rogó acomodándose mejor en el regazo de la Madre.
         ¡Habla! ordeno la mujer demonio sabiendo de antemano que iba acabar odiando haber prometido no darle las merecidas palmadas.
         Encontré el cadáver, oculto bajo unos troncos, de un enorme ogro de tres metros antes de que la Madre la  interrumpiera, agrego—Algo le arranco el corazón de cuajo.
         Nerea pudo sentir como todo el cuerpo de la demonio se tenso como la cuerda de guitarra, las alas se levantaron listas para la batalla¿Dónde lo encontraste? Puedo asegurar que no fue en el Templo.
         Tratando de ignorar el enojo creciente de la Madre explicoFue en el valle surcado por el Rio de la DesesperaciónDiciendo esto bajo del regazo cayendo a unos tres metros del tronoTuve cuidado.
         La demonio se puso de pie en todo su metro noventa y cinco de altura, la etérea túnica azul se agito sobre su cuerpo grácil, sus ojos color rojo fuego flameaban furiosos. Las alas desplegadas en toda su envergadura le daban una imagen letal.
         Te dije que no quería que deambularas sola por el valle.- Grito la madre haciendo templar las paredes blancas¿Cuidado? ¿Tuviste cuidado?... Lo dejaste de tener desde el momento mismo en que saliste del Templo para ir a ese lugar. Un ogro perdió su corazón  y mi pequeña hija anda dando vueltas por allí como si nada.
         Nerea levanto la mirada del suelo. Estaba cansada de ser tratada como si fuera una niña. Tenía diez mil años, ya no era inocente, un humano llamado Jack se había encargado de eso. Ahora que había que admitir que eso había sido en el plano de los sueños, pero placer era placer. Ella había vivido esa magia en los brazos de un varón humano.
         No soy un bebe, madre levanto la voz luchando por no hacer pucheros¡Ya soy una mujer!
         La mayor de los demonios bajo uno a uno los escalones de la plataforma. Respiraba pesadamente tratando de controlar su creciente enojo, no iba a faltar a su palabra y zurrar a la malcriada por mucho que se lo mereciera.
         No te atrevas a desafiarme, pequeña revoltosa amenazo la Madre Si llego a enterarme de que me desobedeciste de nuevo voy a hacer que te encierren  por el resto de tu existencia. 
         Los ojos de Nerea comenzaron a flamear exactamente igual que los de su madre. El cabello gris ondeaba movido por la energía que emanaba de su cuerpo más pequeño. Las enormes alas negras de la joven demonio se extendieron a su espalda, no iba a darse por vencida. No daría marcha atrás. Obedecerla era dejar de ver a su Jack. Eso no iba a pasar.
         No me hagas prometer lo que no puedo cumplir—hablo cayendo de rodillas, las alas descansando a sus costados, la cabeza baja ¡Te amo madre! No voy a mentirte.
         La furia de la demonio bajo tan rápido como la de su hija. Arrodillándose junto a ella le abrazo envolviéndola en un capullo con sus alas negrasYo también te amo, mi pequeña Susurro mientras le daba un beso en la frente Ahora vete a dormir, te siento cansada. Luego hablaremos más tranquilas.
          Nerea asintió con un leve movimiento de cabeza. Por ahora la obedecería. Estaba demasiado débil como para protestar. Apenas salió del salón uno de los hijos mayores de la Madre entro.
         Aquí estoy, Madre Anuncio el demonio alado apenas llegar frente al trono.
         La demonio subió a la plataforma. Sentándose sobre el trono, su rostro pensativo Nerea encontró un cuerpo al que le fue arrancado el corazón explico frotándose la tersa piel de su frente.
         ¿Otro cuerpo? Las  alas del demonio se extendieron, estaba listo para arrancarle la piel a quien sea que había preocupado a su señora¿Dónde? 
         En el valle de la Desesperación— aclaro la Madre— Algo realmente malo se está tejiendo y no logro verlo.
         ¿Qué hacía Nerea allí? mascullo Greyco Se le dijo que no podía ir al valle. Esa mocosa va a acabar matándonos a todos de la preocupación.
         La madre asintió con un leve movimiento de cabeza, tan bella y digna como una reina Su naturaleza está despertando—aclaró más para sí misma que para su hijo mayorPronto ya no podré detenerla. Me desafiara antes de lo que pensábamos.
         Eso es imposible creyó necesario aclara lo obvio Ella le es leal, la ama. Usted es...
         El cabello negro se movió acompañando el gesto negativo de la cabeza de la MadreEstá en su naturaleza. Ella pronto me abandonara para perseguir su propio destino. Si se queda aquí durante más tiempo del debido, acabaremos haciéndonos daño.
         Greyco al ser el primer hijo de la Madre se había convertido en su confidente, había estado allí cuando nació Nerea. Apenas verla y supo que la pequeña hembra era diferente.
         Un nuevo nido. Más de nosotros estarían bien trato de consolarla el demonioSi somos atacados habrá una oportunidad para nuestra raza. Es peligroso ser el único nido que queda.
         Milenios antes fue la desconfianza de la Madre lo que evito que ella y sus quince hijos fueran asesinados. Mientras las otras Madres le entregaban su confianza a un joven dios que pretendía desafiar a su padre Odín, ella decidió proteger a sus vástagos alejándolos de la batalla. Esa fue la diferencia entre la extinción y la sobrevivencia. En el inframundo los dioses antiguos no tenían ninguna influencia, por eso el nido estaba situado allí.

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Otro capítulo... Espero un comentario tuyo para saber si esto va por buen camino.

Con cariño:
Milagro Gabriel Evans 

8 comentarios:

  1. Fina. Hola Gracias Milagro. el capitulo esta que arde, como decimos aca. esta fascinante, Milagro Nera se va a quedar en el inframundo, por que es verdad lo que dijo su hermano si fueran mas seria mas seguro. y el nido de sus otros dos hermanos, ellos se quedaron en la tierra , por que como hicieron para solo tener un par de hijos. Que te parece seria buenísimo que todos se reunieran e hicieran sus nidos cerca de su madre Al fin podre saber que dios es el padre de los hijos de madre. mil gracias por el capitulo, en espera de mas capitulos, mil besos

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  2. Hola Milagro! me encantaa como va la historiaaaa este capitulo estuvo de lo mas maravillosoo!! graciass por compartir!!

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  3. Hola ! Me encantan este tipo de historias! Tendrás otras historias pero que estén completas para leerlas! No soy muy buena en eso de leer por capitulos! Soy muy desesperada! Jaja gracias!

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  4. hola me gustan mucho tus historias gracias me encantan como van las historias y tambien me gustaria q siguieras la del tigre y el zorro espero con ansias las continuaciones felicidades

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