domingo, 21 de junio de 2015

Capítulo 3_El amante tras los sueños






Capítulo 3

Nerea estaba demasiado cansada para desafiar a su madre. A veces se sentía capaz de comerse al mundo y en otras se sentía como un bebe después de una rabieta. Ella tenía razón, era hora de dar una cabezadita. Solo que no lo haría en el nido como su progenitora hubiera deseado.
Con la idea de adelantarse a la orden de “no salida” que de seguro recibirían los guardias de la entrada del Nido, Nerea corrió hasta la plataforma de salida.  Un viento helado golpeaba la montaña, dos de sus hermanos mayores vigilaban con arcos y flechas en la mano, listos para dejar como un alfiletero al que se atreviera a acercarse. Al pasar la joven demonio les dedico una sonrisa dulce.
Extendiendo las alas Nerea permitió que el viento acariciara sus plumas negras invitándola al vuelo, los largos mechones de cabello se mecían por el influjo de las corrientes de aire. La libertad que prometía el  profundo abismo que se extendía ante ella. Ese reino gris sembrado de piedras y arboles retorcidos era su hogar. Dejando la seguridad del Nido se marchó, con suerte su madre ni se enteraba de lo que estaba haciendo.
Después de dar unas cuantas vueltas, fingiendo volar sin rumbo, trato de despistar. Sus entrometidos hermanos podrían seguirla si no tenía el cuidado suficiente. Lo último que quería era que encontraran su refugio fuera del Nido.
El Río de la Desesperación serpenteaba entre las tierras áridas, criaturas siniestras se arrastraban hasta la fuente de agua buscando algo de alivio a la sed eterna que les asolaba. Ese lugar no era el infierno propiamente, era un lugar entre el mundo de los vivos y el de los  muertos. En ocasiones Nerea pensaba que ese lugar era la espera eterna, cosa que le resultaba peor que las constantes torturas de los condenados en los infiernos inferiores.
Cuando estuvo segura de que nadie ni nada le seguía, se enrumbo a su destino. De sus hermanos, la que era más entrometida era Kira. Aunque eran muy unidas, prefería no compartirle su secreto. El humano era solo suyo.   Desde hacía unos siglos ya no se sentía cómoda en el nido, amaba a sus hermanos y adoraba a la Madre, eso era algo que no podía negar.
Dando unas cuantas vueltas en círculo comenzó a perder altitud. El aire comenzó a enfriar rápidamente, de pronto se sentía muy cansada. Sin perder tiempo aterrizó en la saliente donde estaba oculta la pequeña entrada de la cueva que usaba de vez en cuando para dormir. Especialmente cuando se dio cuenta que desde allí podía conectarse con Jack más fácilmente.
Había descubierto el lugar por accidente.  Al quedarse sobre el suelo de la cueva, ya que una tormenta le impidió regresar al Nido, lentamente se fue quedando dormida. Sin buscarlo  en su sueño se encontró con un apuesto hombre que era atacado por terribles pesadillas. Fue fácil alejarlas. A cambio el humano le había dado su primer beso, y de allí una cosa llevo a la otra.
Agachando su pequeño metro setenta de altura pego las  alas a su cuerpo para poder pasar por la boca de la cueva. Dentro se abría en una bóveda de cuatro metros de alto por cinco metros de diámetro. En el lugar tenía unas cuantas cosas que había traído de su habitación dentro del Nido.
La cama estaba hecha con algunas pieles suaves que sus hermanos le habían obsequiado cuando cumplió nueve mil años. En las paredes había colocado unas cuantas antorchas mágicas, se las había pedido a Greyco, el siempre tenía muchas cosas interesantes en su habitación. Con un ademan de su mano las antorchas se encendieron sin producir humo, solo daban luz y calor, eran geniales. Haciendo girar la gran roca aplanada que le servía para asegurar la entrada, quedo enclaustrada en su pequeño santuario.
Recostada sobre las pieles, repasó mentalmente los sucesos del día, tenía mucho que contarle al humano cuando le viera. Unos cuantos minutos pasaron antes que Nerea se hundiera el reino de los sueños.
¡Nerea! Escucho la voz conocida de Jack. El humano lo convocaba desde su propio mundo de sueños¡Amor!... ¡Ven!
Era la primera vez que su humano la llamaba. Sintió el jalón de su alma que buscaba la del hombre. Con una sonrisa se dejo llevar. Regresaba a casa.
Al abrir los ojos  Nerea se encontró en un extraño lugar. Una cama para dos personas con las sábanas sin arreglar. Fundas para los pies tirados en una esquina, varios pares, por cierto. A Nerea siempre le había gustado ir con los pies descubiertos, jamás usaría algo tan incomodo como eso. Las paredes eran de un color blanco hueso  y el techo no estaba muy alto, si extendía las alas podía tocarlo con las puntas. Una luz redonda en el techo plano que no emitía fuego llamó su atención. Nerea estaba por saltar para tocarla cuando sintió la tibieza de una mano abierta en medio de sus omoplatos.
¡Jack! Chillo dando la vuelta cayendo en medio de unos brazos extendidosHola!
¡Hola, pequeña! Devolvió el saludo Jack plantando un rápido beso en los labios que se le ofrecían abiertos.
¿Dónde estamos? Pregunto el demonio observando las ropa tirada sobre una sillaEste lugar parece como si hubiera habido una batalla.
Jack tubo la decencia de sonrojarseCreo que estoy soñando con que estamos juntos en mi dormitorio.
¡Mmm! fue lo mejor que pudo decir Nerea. El humano era un desastre ¿Estas son tus cosas?
Deja de hacer preguntas susurro junto al oído de la dulce criatura que retenía entre sus brazos. Su metro noventa de alto era notorio contra el metro sesenta del demonio alado. Eso y el color bronceado de la piel de Jack contrastaban con el pálido color de Nerea. Le gustaba ver como sus manos más oscuras hacían temblar la suave piel de la joven que más parecía sedaTe deseoanuncio con voz ronca.
Nerea dio un paso atrás apartándose un poco de la tibieza del cuerpo de Jack. Su humano era alto, eso le encantaba. Los ojos cafés del hombre tenían vetas doradas que parecían ensancharse al momento de la pasión. Él era su mundo.
Jack aprovecho la distancia para pasarse la camiseta blanca por la cabeza, quedando con el dorso tan desnudo. Los músculos se movían bajo la piel con cada movimientoVen aquí ordeno con ese tono que no dejaba lugar a protestas Necesito sentir esa piel suave contra la mía.
Nerea obedeció sin pensárselo dos veces. Jack lo envolvió con sus brazos fuertes haciendo que un escalofrió recorriera la columna vertebral del demonio alado. La ropa de la joven se disipo en el aire, como la bruma al ser tocada por el sol.
Eres míagruño Jack recorriendo de arriba abajo la espalda delgada de la jovenMía para amarte hasta que te quedes ronca de gritar mi nombre. Cuando este dentro de ti hasta tocar tu vientre quiero ser en lo único que puedas pensar.
Nerea aun no podía evitar sonrojarse, después de tantos meses de escuchar al humano hablar sucio ya debería estar acostumbrada. No era que no le gustara, la encendía, pero no podía evitar su maldita timidez.
La risa del hombre  hacia vibrar su pecho plano cincelado  con músculos sólidosadoro cuando te sonrojas Besando la boca introdujo la lengua en una danza erótica que hizo que la cabeza de Nerea girara y los dedos de los pies se encogieran. Iba a morir por un beso.
El pequeño demonio subió los brazos enredándolos alrededor de los hombros anchos halando al humano hacia abajo.  Lo quería dentro de ella con desesperación. Después él podía ser lento y dulce, ahora lo quería duro y rápido.
El humano no necesitó muchas explicaciones, por que de inmediato puso manos, boca y lengua a la obra. Nerea solo podía aferrarse a los brazos de Jack para no caer sobre el piso, las piernas se negaron a sostenerle. El hombre era un experto en el arte de volverla loca. Cada toque, cada susurro, todo encaminado a llevarla a un camino sin retorno.
 Cuando dejó la boca comenzó a jugar con la parte más tierna de la oreja, justo cuando creía que no podía aguantar más, Jack le demostró que faltaba lo mejor al meter la lengua tibia por el agujero del oído.
Deja de jugar gimió Nerea sintiendo la fricción de la entrepierna del hombre más alto sobre su vientre– Entra en mí.
Tus deseos son ordenessin previo aviso empujo a Nerea haciéndola caer sobre su espalda en el suave colchón de la camaAhora atente a las consecuencias.
Pequeñas plumas negras se aflojaron con la caída cayendo sobre las sábanas blancas. La sonrisa lobuna de Jack le dejo claro a la joven que iba a tener su follada justo como la quería, duro y sin compasión.
Jack lentamente desabrocho el pantalón bajando la cremallera liberando un pene largo y grueso, listo para taladrar hasta el alma a mujer que le miraba traviesaTermina de desnudarte—su voz ya no tenía mucho de la dulce joven que se sonrojó apenas unos minutos antes.
Nerea sonrió al hombre que pareció tener serios problemas con el cierre del pantalón.
—¡Maldita sea! — gruñó rompiendo la tela— Esto esta demás— tiro la prenda al pie de la cama junto a un par de zapatos.
La risa de Nerea se dejó escuchar. Era increíble la mescla entre dulce inocencia y bruja traviesa que podía vivir dentro de un mismo cuerpo. Las alas negras extendidas sobre la cama, el cuerpo desnudo esperando a su amante.
Abre las piernas la orden fue obedecida. Nerea tiro la cabeza hacia atrás entregándose por entero a la vista de predadora de Jack que evaluaba en silencio a su presaEres hermosa. Y todo mía.
Nerea cerró los ojos. Pudo sentir como el  colchón cedió por el peso del hombre que subía gateando sobre ella Tómamesuplico con voz ronca Entra en mí. Te deseo tanto.
La boca tibia de Jack acaricio el cuello, suaves besos cayeron en su clavícula, mordiscos pequeños torturaban sus pechos hasta llegar a sus botones de rosa. El hombre estaba por todas partes, las manos de Jack apretaban acariciaban, pellizcaban.
Nerea ya conocía lo suficiente a su amante como para saber que las cosas se hacían como él quería. Amaba cada instante de eso. El pene del hombre rosaba su ya húmeda entrada. Nerea lo único que podía hacer era gritar y chillar desesperada, suplicando por algo de compasión.
Un dedo explorador entro en la intimidad de Nerea abriéndose camino¡Ahh! grito la joven retorciéndose bajo el peso del hombre al sentir como este tocaba ese lugar exacto que la llevaba a la locura.
Jack se tomo su tiempo para meter otro dedo, por su tamaño su amante necesitaría algo de preparación para recibirle sin causarle molestias. La ventaja era que a Nerea le gustaba el placer con un poco de dolor. Era tiempo de darle justo lo que ella quería. Sin más aviso, se metió de una sola estocada en la carne tiernaTan apretadamascullo entre dientes Vas a matarme.
Nerea solo podía gritar el nombre de Jack mientras era tomada sin ningún reparo. Las piernas abiertas a sus costados mientras el humano bombeaba en su cuerpo como si la vida se le fuera en ello. Con cada golpe tocaba su punto dulce llevándole a la cúspide del sublime placer.
 Por favor suplicaba el demonio alado. Las alas comenzaron a agitarse. Ese era la clara señal de que estaba por venirse duro. La habitación comenzó a llenarse de pequeñas plumitas que flotaban suavemente hasta caer sobre el piso.
Entrégate a mirugió Jack cuando rego su semilla dentro del cuerpo pequeño de Nerea al mismo tiempo que la joven demonio se venía con un grito desgarradorMíasentencio el humano dejándose caer al lado del demonio para no aplastarla con su peso.
Tuya respondió Nerea, dándose la vuelta, esperó ser tomada en brazos.
El humano le acerco acercándola en un abrazo apretado, a Jack le gustaba sentir la tibieza del esbelto cuerpo de la criatura alada.



6 comentarios:

  1. Holaaaa guauuu me encantoo!! se pusieronnn bien hotts las cosasss! quierooo leer mas!!!! gracias poor compartir!! besos!

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  2. esta es uno de los primeros libros tuyos que lei el titulo era el amante de mis sueños y el sgundo era cuando no se manda en el corazon o algo asi esto lo vas a continuar me refiero a la primera versión ya que lo dejaste inconcluso y yo me moria por leer mas y ps no salio una tercera parte .
    espero que esta vez si te animes a continuar la historia .

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  3. Fina. Hola muchísimas gracias por el capitulo, esta super bueno. Wuau, fantástico, en espera de mas capítulos.
    hola muchisimas gracias por su dedicacion, mil besos

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